Amanecimos como amanece cualquier ciudad después de una noche de mucho soñar y poco dormir,
amanecimos después de una noche de vivir demasiado y querer seguir viviendo más,
me ofreciste un cigarro como el que ofrece amor a una puta,
te lo rechazé como de costumbre,
querías hacerme el desayuno después de hacerme el amor
o fingir que lo hacías,
me incorporé en la cama como quien se despierta de tener una mala pesadilla,
tus dedos empezaron a trepar por mi espalda,
acariciándola como el que teme que algo se rompa,
me tragué las ganas de decirte que (mal)viviría así durante toda mi vida y parte de la siguiente,
disimule los escalofríos que siempre me has provocado y me vestí como el que sabe que no va a llegar tarde,
no sólo porque no vaya a ningun lado si no porque sabe que nadie le va a estar esperando,
me preguntabas con la mirada qué cojones hacía,
y me fui.
Te dejé tus putadas, tus dudas y tus miedos entre las sábanas donde la noche anterior había olvidado que nos estábamos olvidando,
las mismas sábanas que me habían quitado el sueño pero que me habían dado la vida.
la misma cama donde has (pro)metido cosas que no vas a cumplir a mil zorras más,
la misma cama donde el amor estaba igual de desgastado que los muelles.
Mentiría si dijera que mientras bajaba las escaleras, no
me tentó la idea de volver pero no lo hice, en el portal me miré al espejo y me veía más guapa que nunca. Más guapa de lo que tú nunca me ibas a ver.Salí a la calle y me fumé un cigarrillo. Lo consumía al tiempo que las ganas de volver.
Quién te iba a decir a ti que la subnormal que te esperaba siempre con los brazos abiertos -y las piernas-,te iba a cerrar la puerta en la cara.
viernes, 7 de febrero de 2014
Un amor tan desgastado como los muelles de tu cama.
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