He querido tantas cosas de ti que no te he pedido ninguna. Has querido tan pocas cosas de mi que me has pedido todas. Te has ido sin querer porque si me quisieses no te habrías ido, he dejado que te vayas sin poder porque si hubiese podido comerme mi orgullo y pedirte que te quedases, lo habría hecho. Pero como siempre jugando a ser iguales, tú pasando de mi cara porque te doy igual y yo haciendo que paso de tu cara porque me importas. Demasiado. Demasiado para lo poco que te mereces. Claro que me has hecho daño sin saberlo, si hubieses sabido quererme no me lo habrías hecho, y claro que no te he hecho daño sin poder porque si hubiese podido tampoco te lo hubiese hecho. Te quiero demasiado para lo poco que me quiero. Demasiado para lo poco que me quieres. Demasiado para lo poco que te van a querer. Puedes salvarme porque querer es poder pero no me quieres y no me salvas. Estás cambiando. Eras como los viernes y te estás volviendo domingo. Insalvable. Como yo. Como los nosotros que ya no hay. Cuídame, digo cuídate. Que seas feliz y que yo lo vea. Y lo seré el doble.
domingo, 29 de diciembre de 2013
viernes, 27 de diciembre de 2013
Como (casi) siempre.
No sé si vosotros tendréis esa persona que haga lo que haga tanto bien como mal os siga volviendo locos. No sé si os tiráis meses y meses-como yo- intentando construir muros ante esa persona para no caer y con cualquier subnormalez a la mierda los muros. No sé si esa persona no se merece ni una puta mierda pero vosotros seguís dándoselo. No sé si de vez en cuando os preguntáis que faltó para que funcionara y acabáis pensando que sois subnormales. No sé cuántas veces os ha quitado el sueño y no las ganas de soñar. No sé cuántas veces habéis creído en sus "no te voy a fallar", habéis acabado follando y vuelta a lo mismo. No sé cuántas veces os han dado ganas de volver a caer, y de seguir cayendo. No sé cuántas veces habéis tenido ganas de llamarlo o escribirle y decirle que os apetece romperos un poquito más. No sé por qué cojones estoy escribiendo esto pero era o esto o marcar su número y decirle que me importa más que mi orgullo de mierda y que le echo de menos. Supongo que yo como vosotros, también soy un poco gilipollas.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Quién te lame ahora las heridas.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Que nos faltó y que nos sobró.
Me decían: "no vais a llegar a ningún lado" como si yo quisiese llegar a algún lado que no fuese tu cama, se creían que lo sabían todo y no creían en que nosotros fuésemos a ser, y llevaban razón, no fuimos, no fuimos porque no fuimos valientes, nos sobró orgullo y ganas pero nos faltaron cojones, justo de lo que presumíamos, fuimos unos cobardes, siempre hablábamos de finales y nunca supimos cómo cojones empezar, quisimos construir algo que carecía de base -y nos fuimos a pique-, nos dimos la hostia de nuestra vida pero tú sonrisa incitó a todo menos a frenar, nos levantamos como el que se levanta un domingo después de un sábado de excesos, nos sobró malhumor y reproches, y nos faltaron tiritas para curarnos las heridas, nos levantamos juntos pero sabiendo que sería la última vez que lo haríamos. Las cosas cambiaron como cambiaste tú, decidiste sustituir la tempestad por la calma -y no te culpo-, yo también me sustituiría. Sigo tarareando nuestra canción, estoy donde siempre por si te dan ganas de volver a tararear nuestra canción y de dibujarme promesas en la espalda mientras prometes no volver a prometerme. Deja de abrir piernas solo para olvidar tus penas. Déjame lamer tus heridas. Todo lo que podríamos estar siendo si no hubiésemos sido gilipollas.