domingo, 29 de diciembre de 2013

Insalvable si no eres tú quien me salva.

He querido tantas cosas de ti que no te he pedido ninguna. Has querido tan pocas cosas de mi que me has pedido todas. Te has ido sin querer porque si me quisieses no te habrías ido, he dejado que te vayas sin poder porque si hubiese podido comerme mi orgullo y pedirte que te quedases, lo habría hecho. Pero como siempre jugando a ser iguales, tú pasando de mi cara porque te doy igual y yo haciendo que paso de tu cara porque me importas. Demasiado. Demasiado para lo poco que te mereces. Claro que me has hecho daño sin saberlo, si hubieses sabido quererme no me lo habrías hecho, y claro que no te he hecho daño sin poder porque si hubiese podido tampoco te lo hubiese hecho. Te quiero demasiado para lo poco que me quiero. Demasiado para lo poco que me quieres. Demasiado para lo poco que te van a querer. Puedes salvarme porque querer es poder pero no me quieres y no me salvas. Estás cambiando. Eras como los viernes y te estás volviendo domingo. Insalvable. Como yo. Como los nosotros que ya no hay. Cuídame, digo cuídate. Que seas feliz y que yo lo vea. Y lo seré el doble.

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