viernes, 7 de febrero de 2014

Un amor tan desgastado como los muelles de tu cama.

Amanecimos como amanece cualquier ciudad después de una noche de mucho soñar y poco dormir,
amanecimos después de una noche de vivir demasiado y querer seguir viviendo más,
me ofreciste un cigarro como el que ofrece amor a una puta,
te lo rechazé como de costumbre,
querías hacerme el desayuno después de hacerme el amor
o fingir que lo hacías,
me incorporé en la cama como quien se despierta de tener una mala pesadilla,
tus dedos empezaron a trepar por mi espalda,
acariciándola como el que teme que algo se rompa,
me tragué las ganas de decirte que (mal)viviría así durante toda mi vida y parte de la siguiente,
disimule los escalofríos que siempre me has provocado y me vestí como el que sabe que no va a llegar tarde,
no sólo porque no vaya a ningun lado si no porque sabe que nadie le va a estar esperando,
me preguntabas con la mirada qué cojones hacía,
y me fui.
Te dejé tus putadas, tus dudas y tus miedos entre las sábanas donde la noche anterior había olvidado que nos estábamos olvidando,
las mismas sábanas que me habían quitado el sueño pero que me habían dado la vida.
la misma cama donde has (pro)metido cosas que no vas a cumplir a mil zorras más,
la misma cama donde el amor estaba igual de desgastado que los muelles.
Mentiría si dijera que mientras bajaba las escaleras, no
me tentó la idea de volver pero no lo hice, en el portal me miré al espejo y me veía más guapa que nunca. Más guapa de lo que tú nunca me ibas a ver.Salí a la calle y me fumé un cigarrillo. Lo consumía al tiempo que las ganas de volver.
Quién te iba a decir a ti que la subnormal que te esperaba siempre con los brazos abiertos -y las piernas-,te iba a cerrar la puerta en la cara.

sábado, 4 de enero de 2014

Déjame que (no) te cuente.

¿Sabes lo qué pasa?

Que nos faltan cojones para poner las cosas sobre la mesa,
nos faltan cojones para poner los puntos sobre las ies, y lo malo,
lo malo no es que nos falten cojones,
lo malo es que ponemos las cosas sobre la mesa y acabamos tu y yo sobre la mesa,
lo malo es que ponemos los puntos sobre las ies y acabo yo poniéndome encima -de ti- ,
que quedamos para hablar sobre lo que somos,
y sobre lo que no vamos a ser
y terminamos haciendo de todo, menos hablar.

A ti también te puede el miedo. Ni tú eres tan valiente como dices ser, ni yo soy tan cobarde como crees que soy.

Algún día dejaremos las cosas claras, la casa a oscuras y haremos de este desastre algo bonito, mientras sigue poniéndome encima que es la única vez que estoy yo por encima tuya -pero solo físicamente-.

No pierdas las ganas en otras camas, pierdete conmigo.

Estamos a tiempo de olvidarnos durante toda la vida.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Insalvable si no eres tú quien me salva.

He querido tantas cosas de ti que no te he pedido ninguna. Has querido tan pocas cosas de mi que me has pedido todas. Te has ido sin querer porque si me quisieses no te habrías ido, he dejado que te vayas sin poder porque si hubiese podido comerme mi orgullo y pedirte que te quedases, lo habría hecho. Pero como siempre jugando a ser iguales, tú pasando de mi cara porque te doy igual y yo haciendo que paso de tu cara porque me importas. Demasiado. Demasiado para lo poco que te mereces. Claro que me has hecho daño sin saberlo, si hubieses sabido quererme no me lo habrías hecho, y claro que no te he hecho daño sin poder porque si hubiese podido tampoco te lo hubiese hecho. Te quiero demasiado para lo poco que me quiero. Demasiado para lo poco que me quieres. Demasiado para lo poco que te van a querer. Puedes salvarme porque querer es poder pero no me quieres y no me salvas. Estás cambiando. Eras como los viernes y te estás volviendo domingo. Insalvable. Como yo. Como los nosotros que ya no hay. Cuídame, digo cuídate. Que seas feliz y que yo lo vea. Y lo seré el doble.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Como (casi) siempre.

No sé si vosotros tendréis esa persona que haga lo que haga tanto bien como mal os siga volviendo locos. No sé si os tiráis meses y meses-como yo- intentando construir muros ante esa persona para no caer y con cualquier subnormalez a la mierda los muros. No sé si esa persona no se merece ni una puta mierda pero vosotros seguís dándoselo. No sé si de vez en cuando os preguntáis que faltó para que funcionara y acabáis pensando que sois subnormales. No sé cuántas veces os ha quitado el sueño y no las ganas de soñar. No sé cuántas veces habéis creído en sus "no te voy a fallar", habéis acabado follando y vuelta a lo mismo. No sé cuántas veces os han dado ganas de volver a caer, y de seguir cayendo. No sé cuántas veces habéis tenido ganas de llamarlo o escribirle y decirle que os apetece romperos un poquito más. No sé por qué cojones estoy escribiendo esto pero era o esto o marcar su número y decirle que me importa más que mi orgullo de mierda y que le echo de menos. Supongo que yo como vosotros, también soy un poco gilipollas.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Quién te lame ahora las heridas.

No me arrepiento de nada de lo que he pasado contigo. Me arrepiento de todo lo que ya no vamos a pasar. No vamos a pasar por pasar de todo. De más. Tú esperando a que yo demostrara y yo esperando a que demostraras tú, y entre uno y otro la casa sin barrer -que no el polvo sin quitar- . Tú esperando a que yo cambiara y yo esperando a que cambiaras tú -aunque te quería (y te quiero)fueses(y seas)como fueses- , hui a tiempo para salvarme aunque ahogarme contigo siempre fue mi salvación, lo último que oí salir de tu boca fue un: "cuídate, cobarde" , me dieron ganas de girarme y gritarte que sólo quería que me cuidaras tú y que de cobarde no tenía ni un pelo, que era valiente porque me iba cuando lo único que quería hacer era quedarme. Contigo. Y que me ahogaras. Y que saliésemos a flote. Juntos. Pero es tarde. Siempre tarde. Fuimos unos impuntuales de mierda.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Que nos faltó y que nos sobró.

Me decían: "no vais a llegar a ningún lado" como si yo quisiese llegar a algún lado que no fuese tu cama, se creían que lo sabían todo y no creían en que nosotros fuésemos a ser, y llevaban razón, no fuimos, no fuimos porque no fuimos valientes,  nos sobró orgullo y ganas pero nos faltaron cojones, justo de lo que presumíamos, fuimos unos cobardes, siempre hablábamos de finales y nunca supimos cómo cojones empezar, quisimos construir algo que carecía de base -y nos fuimos a pique-, nos dimos la hostia de nuestra vida pero tú sonrisa incitó a todo menos a frenar, nos levantamos como el que se levanta un domingo después de un sábado de excesos, nos sobró malhumor y reproches,  y nos faltaron tiritas para curarnos las heridas, nos levantamos juntos pero sabiendo que sería la última vez que lo haríamos.  Las cosas cambiaron como cambiaste tú, decidiste sustituir la tempestad por la calma -y no te culpo-, yo también me sustituiría.  Sigo tarareando nuestra canción, estoy donde siempre por si te dan ganas de volver a tararear nuestra canción y de dibujarme promesas en la espalda mientras prometes no volver a prometerme. Deja de abrir piernas solo para olvidar tus penas. Déjame lamer tus heridas. Todo lo que podríamos estar siendo si no hubiésemos sido gilipollas.