martes, 30 de septiembre de 2014

Cuando todo es tan poco sin ti...

Eh, tú, sí el de siempre (¿quién si no...?), ¿me estás escuchando? bueno, escucharme sí, pero ¿me estás oyendo? eso ya es otra historia, solo quería decirte que me voy, no sé si es una decisión precipitada (ya sabes tú mejor que nadie todo eso de mi impulsividad) pero creo que es lo mejor, me voy porque me conoces demasiado y yo cada día te conozco menos, porque no estás, vienes, me dices todo lo que quiero oír y te vas, y así siempre, no es que no me guste escuchar todo lo que dices es que no me gustaría escuchar que también se lo dices a alguna que otra más (y no, no estoy hablando de celos), me voy porque te quiero tanto que no tengo tiempo a quererme yo, me voy porque te has hecho en mi tanto hueco que no cabe nadie más, me voy porque a mi me daba igual todo. Y de repente tú llegaste sin avisar, me voy porque a estas alturas no te entiendo (ni quiero hacerlo), me voy porque estoy harta de escucharte lo mismo y que los hechos sean los de siempre, me voy porque aún siendo la suerte de mi vida me estás quitando las ganas de vivirla, me voy porque no has entendido que jamás te he dicho que me pidas hacer cosas fáciles por ti, si no difíciles y que merecieran la pena, me voy porque eres lo suficientemente cobarde para no quedarte y estás lo suficientemente acojonado para no quererme, me voy porque jamás sería capaz de echarte de mi vida e irme es echarme a mi, me voy porque no puedo vivir esperando a que siempre vuelvas cuando la que tengo que volver soy yo, me voy porque ya no me quitas la ropa, ni la tristeza pero sí las ganas. Me voy porque te quiero. Porque quiero no quererte y porque tengo que conseguir no hacerlo. Me voy porque prefiero hacer equilibrios contigo a la estabilidad con cualquiera mientras tú estás por ahí conformándote a saber con qué y con quién. Me voy porque contigo querer no es poder. Porque te he querido con todas mis fuerzas y me has dejando sin ellas. Me voy porque si yo no tengo hueco en tu vida, tú no tienes sitio en mi cabeza. Me voy porque hace poco me dijeron que había mundo después de ti y yo solo supe contestar que yo eso no quería verlo. Me voy porque solo has sabido follarme cuando todo se derrumbada pero, ¿y antes?¿y después? Me voy porque no sé qué coño estoy haciendo con mi vida y bastante tengo con martirizarme preguntándome por qué no la estoy haciendo contigo, me voy porque lo que tenemos (no sé el qué) no tiene sentido y sin embargo, haces que lo pierda. Me voy porque no soy el capricho de nadie y tú eres el más caprichoso del mundo. Me voy porque te he perdonado todo lo que has hecho mal tantas veces que al final nunca has asumido las consecuencias. Me voy porque el amor es una mierda (Aunque he visto la cara que pones al correrte y podría afirmar lo contrario...). Me voy porque no has dado nada porque me quede y eres tú el que me empuja a otros brazos (a ver, tampoco vamos a engañarnos, no voy a irme con el primero que pase solo para olvidar que tú me estás pasando...) Me voy porque cada vez que vuelves no tienes punto intermedio entre formato salvavidas y formato autodestrucción. Me voy porque ahora mismo no podría permitirme verte irte a ti. Me voy porque ya no sonríes cuando oyes mi nombre y yo solo tengo ganas de llorar cada vez que alguien te menciona. Me voy porque... te quiero. Posdata: Ya sé que me prometiste que si algún día me entraba el miedo y salía corriendo me buscarías pero no lo hagas (hazlo), esta vez te juro que no es miedo. Esta vez necesito intentarlo sin ti. Cariño te dije que éramos una mala inversión a largo plazo, ¿te acuerdas?

domingo, 8 de junio de 2014

Quiero la calma de tu tempestad.

Nos vamos a odiar durante toda la vida, y a olvidarnos también. Me siguen quedando fuerzas para caer contigo -y que me levantes tú-, y te siguen quedando fuerzas para hacerme caer. No hemos cambiado tanto. Antes éramos dos extraños que ni se miraban, ni se conocían y ahora somos dos extraños que se extrañan pero evitan mirarse. Nos echo de menos. Quizá no de la misma forma que antes, pero lo hago. Y no tengo iniciativa de dejar de hacerlo. "Tienes algo que no tienen otras", claro, que te quiero. "Sacas cosas de mi que no consiguen otras" y te vas. No me vale que estés a medias e inviertas tu tiempo en rompérselas a otras. "Estas cuatro paredes son las que más han oído tu nombre" , y el de cuántas más. Te quiero como si cualquier problema que tuviera, por muy grande que sea, lo eliminases en un pestañeo. Porque aún lo haces. Maldito el día que prometiste cambiar y maldito el día que creí que lo harías. "Contigo se me está yendo de las manos". A mi del corazón. Olvídame tú que yo no puedo y déjame a mi lo de querer por los dos.

viernes, 7 de febrero de 2014

Un amor tan desgastado como los muelles de tu cama.

Amanecimos como amanece cualquier ciudad después de una noche de mucho soñar y poco dormir,
amanecimos después de una noche de vivir demasiado y querer seguir viviendo más,
me ofreciste un cigarro como el que ofrece amor a una puta,
te lo rechazé como de costumbre,
querías hacerme el desayuno después de hacerme el amor
o fingir que lo hacías,
me incorporé en la cama como quien se despierta de tener una mala pesadilla,
tus dedos empezaron a trepar por mi espalda,
acariciándola como el que teme que algo se rompa,
me tragué las ganas de decirte que (mal)viviría así durante toda mi vida y parte de la siguiente,
disimule los escalofríos que siempre me has provocado y me vestí como el que sabe que no va a llegar tarde,
no sólo porque no vaya a ningun lado si no porque sabe que nadie le va a estar esperando,
me preguntabas con la mirada qué cojones hacía,
y me fui.
Te dejé tus putadas, tus dudas y tus miedos entre las sábanas donde la noche anterior había olvidado que nos estábamos olvidando,
las mismas sábanas que me habían quitado el sueño pero que me habían dado la vida.
la misma cama donde has (pro)metido cosas que no vas a cumplir a mil zorras más,
la misma cama donde el amor estaba igual de desgastado que los muelles.
Mentiría si dijera que mientras bajaba las escaleras, no
me tentó la idea de volver pero no lo hice, en el portal me miré al espejo y me veía más guapa que nunca. Más guapa de lo que tú nunca me ibas a ver.Salí a la calle y me fumé un cigarrillo. Lo consumía al tiempo que las ganas de volver.
Quién te iba a decir a ti que la subnormal que te esperaba siempre con los brazos abiertos -y las piernas-,te iba a cerrar la puerta en la cara.

sábado, 4 de enero de 2014

Déjame que (no) te cuente.

¿Sabes lo qué pasa?

Que nos faltan cojones para poner las cosas sobre la mesa,
nos faltan cojones para poner los puntos sobre las ies, y lo malo,
lo malo no es que nos falten cojones,
lo malo es que ponemos las cosas sobre la mesa y acabamos tu y yo sobre la mesa,
lo malo es que ponemos los puntos sobre las ies y acabo yo poniéndome encima -de ti- ,
que quedamos para hablar sobre lo que somos,
y sobre lo que no vamos a ser
y terminamos haciendo de todo, menos hablar.

A ti también te puede el miedo. Ni tú eres tan valiente como dices ser, ni yo soy tan cobarde como crees que soy.

Algún día dejaremos las cosas claras, la casa a oscuras y haremos de este desastre algo bonito, mientras sigue poniéndome encima que es la única vez que estoy yo por encima tuya -pero solo físicamente-.

No pierdas las ganas en otras camas, pierdete conmigo.

Estamos a tiempo de olvidarnos durante toda la vida.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Insalvable si no eres tú quien me salva.

He querido tantas cosas de ti que no te he pedido ninguna. Has querido tan pocas cosas de mi que me has pedido todas. Te has ido sin querer porque si me quisieses no te habrías ido, he dejado que te vayas sin poder porque si hubiese podido comerme mi orgullo y pedirte que te quedases, lo habría hecho. Pero como siempre jugando a ser iguales, tú pasando de mi cara porque te doy igual y yo haciendo que paso de tu cara porque me importas. Demasiado. Demasiado para lo poco que te mereces. Claro que me has hecho daño sin saberlo, si hubieses sabido quererme no me lo habrías hecho, y claro que no te he hecho daño sin poder porque si hubiese podido tampoco te lo hubiese hecho. Te quiero demasiado para lo poco que me quiero. Demasiado para lo poco que me quieres. Demasiado para lo poco que te van a querer. Puedes salvarme porque querer es poder pero no me quieres y no me salvas. Estás cambiando. Eras como los viernes y te estás volviendo domingo. Insalvable. Como yo. Como los nosotros que ya no hay. Cuídame, digo cuídate. Que seas feliz y que yo lo vea. Y lo seré el doble.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Como (casi) siempre.

No sé si vosotros tendréis esa persona que haga lo que haga tanto bien como mal os siga volviendo locos. No sé si os tiráis meses y meses-como yo- intentando construir muros ante esa persona para no caer y con cualquier subnormalez a la mierda los muros. No sé si esa persona no se merece ni una puta mierda pero vosotros seguís dándoselo. No sé si de vez en cuando os preguntáis que faltó para que funcionara y acabáis pensando que sois subnormales. No sé cuántas veces os ha quitado el sueño y no las ganas de soñar. No sé cuántas veces habéis creído en sus "no te voy a fallar", habéis acabado follando y vuelta a lo mismo. No sé cuántas veces os han dado ganas de volver a caer, y de seguir cayendo. No sé cuántas veces habéis tenido ganas de llamarlo o escribirle y decirle que os apetece romperos un poquito más. No sé por qué cojones estoy escribiendo esto pero era o esto o marcar su número y decirle que me importa más que mi orgullo de mierda y que le echo de menos. Supongo que yo como vosotros, también soy un poco gilipollas.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Quién te lame ahora las heridas.

No me arrepiento de nada de lo que he pasado contigo. Me arrepiento de todo lo que ya no vamos a pasar. No vamos a pasar por pasar de todo. De más. Tú esperando a que yo demostrara y yo esperando a que demostraras tú, y entre uno y otro la casa sin barrer -que no el polvo sin quitar- . Tú esperando a que yo cambiara y yo esperando a que cambiaras tú -aunque te quería (y te quiero)fueses(y seas)como fueses- , hui a tiempo para salvarme aunque ahogarme contigo siempre fue mi salvación, lo último que oí salir de tu boca fue un: "cuídate, cobarde" , me dieron ganas de girarme y gritarte que sólo quería que me cuidaras tú y que de cobarde no tenía ni un pelo, que era valiente porque me iba cuando lo único que quería hacer era quedarme. Contigo. Y que me ahogaras. Y que saliésemos a flote. Juntos. Pero es tarde. Siempre tarde. Fuimos unos impuntuales de mierda.